No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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martes, 4 de junio de 2013

El Camino del Norte. Día 5. Orio-Deba

Me levanto happy, flower power modo: ON y en lugar del Off and On habitual dejo sonar el All is full of love de Björk tres veces antes de salir del saco.  En el desayuno con vistas estamos todos los que hemos pasado la noche en el albergue.  Hay risas y muy buen feeling flotando en el ambiente, a pesar de que el día amaneció cubierto. Aprovecho para apuntalar las dudas que tiene Troy sobre la Iglesia.


Las despedidas no siempre son tristes y hay una tanda circular de abrazos en la que participa todo el mundo menos Young Mi que se limita a sonreir y a inclinar la cabeza.  Es curiosa la aversión de los orientales al contacto físico y anoto buscar el porqué.  En la libretita apunto epidemias-sexo-artes marciales entre interrogantes.
Pues ninguna de ellas. La respuesta más plausible que encontré es que es debido a la hiperhidrosis o sudoración excesiva de las manos.  Un 25% de los orientales la padecen y, para evitar apretones de manos incómodos, optaron por el saludo, ya tradicional, inclinando la cabeza o el tronco.

Las dos hospitaleras dan un trato muy familiar y cocinan estupendamente, así que el albergue de Orio es una muy buena opción para hacer noche.


Entrenando en el río me encontré una trainera cuyos componentes eran todo mujeres.  Me se de alguno al que el pensamiento de hacer de timonel en una embarcación de estas le pondría morcillón al instante. El origen de las carreras de traineras está en los arreones que se pegaban antaño las embarcaciones, al terminar la jornada de pesca, para ser los primeros en llegar a la lonja y poder colocar antes las capturas del día. Entonces no iban las mujeres pero las de hoy día practican la mayor parte de deportes tradicionales de los hombres.


Orio es un pueblo tranquilo que vivie esencialmente de la pesca y el turismo y dónde se pueden practicar el remo, el surf, el parapente y el senderismo.


El recorrido de Orio a Zarautz se hace en un plís.  Durante todo el trayecto ha estado chispeando.


Justo al pasar por delante del restaurante de Arguiñano, la lluvia empieza a arreciar con fuerza.


Aprovecho para pararme, tomar algo y envolver mi persona y mi equipaje para soportar mejor el agua. Café doble y pasta: 3,80 €. Si eskerrik asko quiere decir "gracias" (aunque cueste de creer) hoy aprendí a decir "de nada" que es ez horregatik.  El euskera no es tan difícil... Bueno, fácil, fácil, tampoco...


Mientras contemplo la treboada, siguen las ironías musicales.  Por los altavoces suenan, consecutivamente, "Dios de la lluvia" de El Último de la fila y "Días de verano", de Amaral...


Espero una hora, leyendo periódicos, pero no amaina, así que me resigno a mojarme y me dispongo a seguir.


Por suerte, a los pocos minutos parece detenerse el diluvio.  Callejeo Zarautz, pero siendo domingo poco voy a poder hacer, más que anotar puntitos en un mapa, para un próximo viaje.
El paseo marítimo hace honor a su nombre y se llena de gente que ha venido a pasar el domingo y que, si o si, va a lucir chándal, ya sea sobre el empedrado o en la playa, que ha quedado un día la mar de recién hecho.


También están los que aprovechan para tomar clases de surf. Debían de tenerlas pagadas por adelantado porque si no, los cojones iba yo por gusto, en un día como el que se ha puesto...


Punteado el mapa, el siguiente destino es Getaria.  Atrás queda Zarautz y su impresionante playa.  Estoy perezoso para escuchar novedades musicales y voy tirando la mayor parte del tiempo de los "imprescindibles", hits seguros.  Decido cambiar el reproductor un ratito y al momento cae otra buena canción para utilizarla en una sesión de baile.  Juan Maclean - Everybody get close, tiene un ritmillo molón, de esos que se acompañan automáticamente con la cabeza.


En el mar, pacientemente, los surfistas esperan la formación de olas.  Pero no es el día.  Las cosas son como son, muchachos...


Getaria queda a un tiro de piedra o a unas centenas de pedaladas... Desde aqui no se aprecia muy bien, pero se la conoce como el ratón de Getaria, por la silueta del monte de San Antón que parece la de un ratón descansando sobre el mar.


Hay mucho tráfico de camino y supongo que será porque la competición de traineras.  Iba a poner "carrera de" pero "traineras" hace tanto referencia a la embarcación como al deporte.  Ves, viajando, lo que aprende uno...


Getaria es otro bonito pueblo marinero que hoy está a rebosar porque además de las traineras hay una concentración abertzale.  De este pueblito es originario Juan Sebastián Elcano, el primer tipo que dió la vuelta al mundo.  ¿De donde si no iba a ser un tipo con unos huevos gordos como para decidir que a la Tierra se le podía dar la vuelta? Pues vasco, por supuesto...


El pueblo está situado en el tómbolo que une tierra con el monte de San Antón.  Dudo un poquito, pero como no tengo reloj, no sé que hora es ni cuanto me queda para llegar, así que decido subir hasta arriba.  Tiene algo de pendiente, pero está muy bien arregladito para un paseo familiar o en pareja. Hay unos árboles con flores blancas que impregnan el recorrido de un intenso aroma.  No se su nombre, lo siento...


Hay varios miradores con vistas al pueblo o a la costa por ambos lados.  Cae otra canción interesante, Neon Indian - Polish Girl, con un ritmo pausado, un teclado infantil y una voz masculina suave.  Ideal para un warm-up...


Los banquitos están puestos de una forma que es imposible no aprovecharlos y reposar un cuartito de hora contemplando el mar.  Time to relax...





Animación hay, pero no me apetece hablar con nadie y las dos tiendas de souvenirs están cerradas, así que decido continuar la marcha en dirección a Zumaia.


La salida del pueblo es de esas que te dejan sin respiración y sin piernas...


Cuando uno está en paz consigo mismo es más fácil que sepa apreciar la belleza de las cosas pequeñas...

- E lojo... ¿Ti non víches un carneiro no teu pobo? ("Malditos paletos domingueros", en el lenguaje de las ovjeas -galegas, que las vascas cuestan mucho de entender-)


Algunos carteles pueden inducir a equivocaciones.  Tu, por si acaso, sigue las flechas amarillas.  Pasarás por pedregales y escaleras de cuarenta escalones, pero llegarás al final de la etapa.


 Metáforas visuales del Camino: "En todos los rebaños, SIEMPRE hay una oveja negra".


La verdad es que, superada la subida inicial, el camino hasta Zumaia es un paseo agradable y de poca dificultad, sobre todo teniendo en cuenta algunos de los sitios por los que hemos pasado.


Al llegar a Zumaia, eso si, hay una bajadita para agarrarse bien los machos y dejarse parte de las pastillas de frenos en ella.  A la entrada del pueblo está el Museo Zuloaga, pero no abre los domingos.  Al menos no lo hace a las dos menos cuarto.


Callejeo Zumaia, sin demasiada fortuna.  Dudo que volvamos.  Trato de imaginar de que estarán hablando las dos muchachas, con dos vinos y frente a la Ría y sólo se me ocurre que estén rajando de tíos.  Es lo suyo después de un sábado por la noche.


La iglesia torreón promete.  Es domingo y se supone que es el día del señor.  Aceptamos apuestas de como creéis que estaba, si abierta o cerrada...


Efectivamente... Cerrada...



En muchos balcones hay colgadas unas bolsas de basura.  Resulta que es una forma de protestar por una recogida selectiva y ordenada de basuras que quiere imponer la izquierda, puerta a puerta. "Un poco nazi y demasiado complicado" me comenta un tipo.  Lo de nazi no lo entiendo demasiado bien, pero mola que la gente exprese su disconformidad de forma pacífica.  "A las buenas", si se insiste mucho, a veces se consiguen cosas.


Tampoco falta la clásica reivindicación sobre el acercamiento de los presos vascos a Euskadi.  Sobre el tema es difícil pronunciarse porque podría compartir ideología pero repudio los métodos (una cosa es una guerra y otra, muy diferente, el asesinato de inocentes).  Pero después de un conflicto hay que mirar hacia la paz porque la paz es prosperidad.  Y sin olvidar muchas barbaridades es imposible.


A la salida de Zumaia tienes la confirmación de que al que pone las flechas amarillas no le han contado que hay gente que el Camino lo hace en bicicleta....


Creo que ya comenté que los pueblos parece que los escondan en los pliegues del terreno.  Entras en ellos lanzado, pero salir cuesta lo suyo. "Cuesta" tiene doble sentido.  Me resuena en los oídos




Habiendo salido de la civilización, es pecado llevar música y no disfrutar de los sonidos del campo; aire, pájaros e insectos.  Mira, la ovejita nunca había visto un señor con ruedas.
 

Las viejas se descojonaban de mi porque me adelantaron dos veces.  Señora, yo es que me paro mucho a disfrutar del paisaje y la paz, oiga.  Y ellas venga a reírse de la bici...


A estas alturas ya empezaba a sacar panorámicas de tres fotos medio apañadas.


A mitad de recorrido me aparté un par de kilómetros de la ruta, para ver un yacimiento megalítico.  Son cosas que, a pie, tienes que planifcar muy bien o se te come el día.


Los acantilados impresionan.  Yo no sé cuanta gente debe bajar a esa playa.  Pero subir, subirá poca sin un vehículo a motor...


El viento y el olor del mar, como única compañía para el espectáculo de mamá Naturaleza.


Seguimos con las metáforas visuales del Camino: "Por muy pequeño que sea el rebaño, SIEMPRE hay una oveja negra":


A esas horas de media tarde, ya empieza a apretar seriamente el hambre.  Hago sitio en el portapaquetes de la bici para llevarme uno de estos tierneritos...


Pero mamá vaca no me quita ojo de encima y tengo que conformarme con las barritas energéticas...


Con sus subiditas y bajadas el Camino discurre muy aceptablemente.


Incluso algún tramito embarrado supone una ligera dosis de emoción.


Los lugareños colocan sus particulares máquinas de vending.  Nueces y sidra.  Considero que una botella de sidra es demasiado y declino la oferta.  Si hubiese estado más cerca de destino, igual.  Pero aún quedan seis o siete kilómetros y con un litro de sidra en el cuerpo se pueden hacer muy largos.  Y lo que no haré será cargar la botella de vidrio.  Pasando a limpio las notas se me ocurre que podía haber echado un par de tragos y dejar el resto para alguien que viniera detrás.  Un poco tarde...


Cuando todo iba estupendo, el de las flechas me saca de una pista asfaltada para meterme por un caminito que al principio no tenía mala pinta.  Pero luego me hizo pasar la peor hora del Camino, empujando la bicicleta cuesta arriba por un sendero pedregoso y enfangado donde fue un milagro que no me partiera un tobillo.  Otra vez sentí que, si veia a alguien con un bote de pintura amarilla, tendría un brote psicótico.


Al llegar al alto de Itziar uno se da cuenta que el tarado de las flechas lo que tiene es un trauma de infancia con las bicicletas, o algo peor.  Si no, que me expliquen esto.  ¿Cual de las cuatro señales de prohibido el paso pretende que me pete? Este no estaba cuando en la DGT dijeron lo de "aceptamos bicicleta como vehículo".


Consulto el mapa y veo que el Camino va por en medio del monte después del Santuario de Itziar (que me recomendaron ver).  Como supongo que estará cerrado y que el resto del recorrido estará lleno de barro y piedras (efectivamente, así me lo confirmaron) decido llegar a Deba por carretera.

A veces tomamos buenas decisiones con información incompleta. Por tanto no deberíamos fustigarnos cuando nos equivocamos en un razonamiento en el que desconocíamos algunos factores de la ecuación.  Eso lo hacemos demasiado a menudo en nuestra cotidianeidad sin pensar que no somos máquinas infalibles. ¿Te equivocaste? Mala suerte, eres humano.  ¿El razonamiento fue correcto, en su momento? pues no le des mas vueltas.

No vi a Itziar, pero durante la bajada me encontré con Santa Katalina.  Es una Santa tan pobre que no le llega ni para una capillita.  Lo bueno que tiene es que siempre está abierta.


Me gusta mucho esa costumbre que hay en el País Vasco de poner banquitos mirando al mar.  Si las parejas pasasen ahí una horita por semana, se ahorrarían muchos divorcios.


Finalmente, Deba aparece detrás de una curva...


Callejeo un rato, sin encontrar el albergue y termino preguntando, el mejor Gps.  El albergue está en un antiguo instituto.  Al menos, las habitaciones son espaciosas... :)


Después de una ducha reparadora y de untarme las muñecas de pomada milagrosa, bajo a cenar al pueblo, sobre el que está cayendo la noche.  


Me caigo en un restaurante con un menú a base de alcachofas y entrecot, en el que la abuela es de Meira y, casi claro, se llama Maruja.  Hago sobremesa con unos paisanos, uno de los cuales deja de fumar mañana.  Sonrío escéptico, se que es mentira.  Ella afirma que a los niños les provoca frustración que les pregunten "¿Que quieres ser de mayor?", que la pregunta correcta es "¿Para que crees que estás en este mundo?".  No sé a partir de que edad piensa ella que es correcto formularla, pero le recuerdo que hay mucha gente que no se lo pregunta hasta que se jubila.  Me entra el sueño y me despido.

Antes de acostarme, tomo mi última lección de euskera del día.  Son casi las doce de la noche y no creo que preguntarle a los niños por el sentido de su existencia ayude ni a mermar su frustración ni a abrirles los ojos.  No sé, estoy muy cansado y tampoco es el sitio...


Hoy gasté 24 € y llevo acumulados 191. Sólo tomé un lexatin y un diclofenaco antes de acostarme.

En este albúm de feisbuc hay alguna foto más, aunque las más representativas ya están en el post.