No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

miércoles, 19 de enero de 2011

San Vicente. Dia 5

Amaneció cubierto.  Lo que no es ni bueno ni malo, cuando estás de vacaciones. Si un determinado tiempo te frustra unos planes, pues adoptas otros.  Es la evolución humana aplicada al muy corto plazo.
La vista desde la terracita...


Volví a ser el primero en levantarme.  Aún no tengo claro que tipo de sesión voy a plantear en el concurso de DJ´s de Chevalier, así que estuve dándole vueltas a la carpeta de música y jugueteando con varias mezclas, por ver si aparecían las musas, pero no fué el caso.  En ese garito suena normalmente house y la media de edad es sobre la treintena.  La idea inicial era soltar entre 15 y 17 temazos ochenteros en los 40 minutos que voy a tener en la semifinal, pero no me termina de convencer.  Mi tradicional discurso de indie-pop-rock no creo que se entienda tan bien como en el Playa y me niego a pinchar house y música comercial, así que estoy en un pequeño dilema... Bueno, de aqui al día 28 algo pariremos...
Cuando estuvieron todos apoyados sobre sus dos pies, salimos para el paseíto matinal.  Al pasar por el puerto, me chocó lo alborotadas que andaban las gaviotas...



Al llegar al puente volvió a planear la probet del salto, pero la marea no estaba suficientemente alta, para alivio de nuestro anfitrión, que ya se veía siendo la comidilla de sus vecinos por traer a semejante tarado como invitado.  Ya caerá, ya...


Para entretener la caminata, nos entretuvimos en un juego tan complejo como tratar de adivinar el último número de la matrícula del próximo vehículo con el que nos ibamos a cruzar.  
En eso y en disfrutar de la conversación y de las vistas...


Tres tipos ociosos y una tarde lluviosa invitaba a no salir de casa, que es lo que hicimos.  Algo de consola, algo de tele, algún evento deportivo en el que implicarnos, algo de poker... Nada del otro mundo...
En fin.  Compartir días con dos amigos a los que no veo todo lo a menudo que quisiera está siendo lo mejor de la semana, mas que lo que estamos haciendo en si.  Para pasarlo bien no hacen falta super planes o actividades emocionantes.  Es más importante gozar de una buena compañía.