Ya tenía medio post escrito al respecto desde cuando me pasaron un debate radiofónico con el que era candidato a la alcaldía de Badalona, ahora alcalde. En esa tertulia se le acusaba de tener un programa electoral de tintes xenófobos. No ahondaré en el discurso (previsible) de unos y otros. Me soliviantó un dato arrojado por una antagonista del candidato: Es mentira que los extranjeros cometan más delitos. El 70% de los delitos que se consuman en España los cometen españoles.
El post empezaba con la indignación de un apasionado por la estadística, jodido por que una paleta se atreviera a mal lanzar un dato como ese, seguía con una diatriba acerca de lectura-interpretación-manipulación de datos estadísticos y bla, bla, bla... Un peñazo, vamos...
La respuesta a la paleta era que, sencillamente, los extranjeros, que suponen el 15% de la población en España, cometen el 30% de los delitos. Proporcionalmente, pues, tienen una tasa delictiva que DOBLA la de los nativos. Ese dato queda ahí, sin más interpretación.
Una vez electo (por mayoría democrática entre los, aproximadamente, 220.000 habitantes de su municipio) el alcalde racista-xenófobo, se volvía a enfrentar a las preguntas de los progres de mierda que le acusan de eso, de neonazi, en el mejor de los casos. Paradójicamente, es la misma ignorante la que me da el argumento para terminar el escrito. Le recuerda al alcade que los españoles, tradicionalmente, siempre emigraron a trabajar a otros países, leáse Suiza, Francia, Alemania o Sudamérica y que sería de ley el aceptar a todo aquel que viniera a nuestra tierra en busca de mejor porvenir. Meeeec, ella misma se vuelve a meter en el mismo charco demagógico de progre de chalet en la Sierra o de ático en el paseo marítimo. ¡Que fácil es ser progre desde esas atalayas!
Los españoles emigraron, tradicionalmente, a trabajar a otros países. Estamos de acuerdo. A trabajar. En esas dos palabras queda resumido el (necesario) movimiento migratorio. Entre países y entre regiones. El despege económico de Cataluña o el País Vasco, por ejemplo, es impensable sin la aportación de la mano de obra de otras regiones españolas y los emigrantes de primera, segunda y tercera generación así están reconocidos e integrados socialmente. El mismo concepto se tiene de los españoles en los países anteriormente mencionados. Gente currante o gente emprendedora. Por que a Suiza, Alemania o Francia no podías ir sin contrato o sin referencias, a diferencia de lo que sucede ahora.
Lo que es insoportable para un sistema social como el que tenemos (y que debemos mantener) es sostener a un colectivo (que los hay) que viene aqui a disfrutar de todos los derechos de nuestro estado social pero que no está dispuesto a asumir ninguno o casi ninguno de los derechos que el mismo conlleva. Ya no hablo de respeto por las tradiciones locales, la historia, la lengua o las costumbres. Venir a chupar del sistema mientras te organizas en ghetos no es de recibo. Y contra eso hay que defenderse. Que es lo que han decido hacer los vecinos de, por ejemplo, Badalona.
¿Xenófobo? Es posible. Pero con esos matices expuestos. No se trata de un debate entre extranjeros y nativos. Debería tratarse de un debate entre aprovechados y colaboradores. Y del mismo modo que hay rumanos que piensan que aqui delinquir sale gratis, también hay políticos que piensan que pueden llenarse los bolsillos a espuertas o gente del montón que cree que defraudar una pensión puede ser legítimo si no te pillan. Igual la corrupción la llevamos más incrustrada en el ADN de lo que pensamos.
Se oye constantemente que vivimos en un país de pandereta. ES un país de pandereta. Y son de pandereta algunos políticos, pero también las bases. Estamos en un país donde ingresar del paro y hacer chapuzas a diario no está mal visto. Donde cobrar una pensión de invalidez y regentar un bar es de espavilados. Y donde varios colectivos que viven de escaquear sus ingresos se soliviantan cuando se les quiere tocar su modus bienvivendi. Como el de los músicos de tres al cuarto con la piratería digital o el de los jugadores de poker, acostumbrados a meter un dinero en su cuenta y que ahora están indignados por que les va a tocar cotizar como a cualquier currante autónomo o liberal. En lugar de pensar como contribuir al sistema del que se benefician están pensando en emigrar a otros países para pagar menos o nada. Son algunos de los que se le echaron al cuello a algunos deportistas famosos cuando se hicieron ciudadanos residentes de Andorra o Mónaco.
Tenemos lo que pedimos y por lo que trabajamos día a día.... Menos llorar y más ponerse manos a la obra... con los espavilados. Los de fuera, fuera. Y los de aqui, fuera, también. No está ahora la teta para dar de mamar a tanto chupóptero.
Faltaría más. Ahora que tengo un año sabático remunerado, a ver si se va a joder el invento...

























