No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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miércoles, 24 de octubre de 2012

Elecciones en Galicia y el País Vasco

La interpretación de datos siempre me atrajo.  Me gusta aún más el sutil arte de la manipulación estadística porque requiere conocimientos avanzados y habilidad para su preparación.  Es justo lo contrario a la malinterpretación sesgada que habitualmente suelen hacer los políticos de los resultados electorales y que suele consistir en escoger el dato que les favorece y alzarlo como bandera, aprovechándose del desconocimiento que tiene la mayoría de la gente sobre la materia.  Es el antiguo "miente, que algo queda" que se viene utilizando desde que el ser humano dispone de la facultad del lenguaje y que suele ser bastante efectivo.

En estas últimas elecciones esto no ha sido así.  Por diversos motivos (algunos de enorme peso), no todos los partidos han ganado.  Pero nuevamente nos hemos encontrado con sorprendentes interpretaciones de los resultados, a cargo de sus representantes.

Por un lado, las declaraciones de los dirigentes populares se pueden resumir como que (y esto es muy sui-generis, con bastante lectura entre líneas) en Galicia hemos ganado porque la mayoría de gallegos son inteligentes y se han dado cuenta de que las medidas de ajuste (bonito efuemismo) del PP son la política acertada.  En el País Vasco, en cambio, no lo hemos hecho porque hemos dejado que voten esos malditos abertzales pro-etarras.

Maticemos. Galicia es la comunidad con menor déficit.  Por tanto es el sitio donde menos recortes ha habido que hacer, ergo donde la política de ajustes del PP ha sido menos drástica.  Eso no ha impedido que se disparen las listas de espera en las especialidades, llame usted al urólogo (por citar una) y espere 14 meses mientras se le come el cáncer de próstata.  Siempre es mejor devolverle el dinero a los bancos que contratar más médicos.  Los médicos no contribuyen tan onerosamente a las campañas políticas que te colocan en los escaños.  Y un cáncer bien extendido es una pensión menos que pagar.

Tampoco es cierto que hayan sido la mayoría de gallegos.  Ni tan siquiera la mayoría de votantes gallegos.  El PP obtuvo el 45% de los votos emitidos que, con el abusivo sistema electoral diseñado para beneficiar a los partidos mayoritarios, le proporciona cinco veces más diputados que a la formación de Beiras, por ejemplo, con sólo el triple de votos.  Si le añadimos la abstención, un 34%, veremos que al PP le votó el 26,9 de los gallegos, algo más de la cuarta parte, pero muy lejos de la mayoría de ellos.  Se podría concluir (torticeramente, por supuesto) que el 73,1% delos gallegos (los que no votaron al PP el domingo pasado) no aprueban las medidas de ajuste del PP, ya que no las refrendaron en las urnas.

Respecto a la pena mostrada por algunos acerca de que la izquierda independentista vasca exprese su voto en las urnas, sólo hay una palabra para definir eso: fascismo.  El mismo fascismo totalitario que impusieron con las pistolas y las bombas algunos (no todos los 750.000 votantes de cariz nacionalista, 300.000 para EH BILDU son terroristas) que comparten ideas con las formaciones políticas abertzales.  Ideas, no métodos de aplicación.  Algunos han olvidado que hace años que la violencia terrorista ya no es portada.  En un país democrático, cualquier persona tiene derecho a defender sus ideas en unas urnas, por muy diferentes a las nuestras que sean.

Cierto es que la estrategia democrática ha sido, para algunos de los fascistas vascos, una huída hacia adelante, acorralados policialmente y con el agua más al cuello cada día desde hace una década.  Pero el sentir de una minoría no se puede utilizar para etiquetar a todo un pueblo. ¿Realmente alguien cree que hay 300.000 pro-etarras en el País Vasco? Todo proceso de paz después de un conflicto tiene su precio. No se puede ganar un partido 8-0 y exigir que el contrario te aplauda.  Eso es humillarlo.  Por ese camino se corre el riesgo de cometer la judiada de hacerle a los palestinos lo mismo que les hicieron a ellos los nazis.

Respecto de las declaraciones de los socialistas, loable que reconozcan que no han ganado.  Con semejante hostión en todos los frentes era complicado encontrar un dato que favoreciera un discurso optimista.  Pero, sorprendentemente, ninguno de sus representantes dió en el clavo del motivo de semejante descalabro. Se utilizaron eufemismos, rodeos, excusas variopintas, problemas con las listas, incluso se mencionó la lamentable idea de dejar votar a los abertzales.  Para mejorar hay que saber hacer autocrítica y es preocupante que nadie en las filas socialistas sepa cuál ha sido el motivo de su estrepitoso fracaso.


Se lo voy a dar gratis, señores socialistas y señoras socialistas (aunque con la foto publicada, sobran las palabras): El pueblo español tiene memoria (no todos, alguno aún les votó, fuera de ustedes mismos y sus familiares) y se acuerda de su nefasta gestión en los últimos cuatro años que estuvieron en el Gobierno.  Se acuerda de sus mentiras y de su echar la mierda bajo la alfombra y del qui dia passa, any empeny(1). No es nada más que eso. Es la economía, imbécil, que le dijeron en su día a George Bush padre. La memoria histórica suele durar una generación, al menos, así que la rosa va a quedar marchita durante una buena temporada.  Porque se lo han ganado a pulso

Finalmente hay otro dato preocupante.  A pesar de lo jodida de la situación, el 35% de la población no va a votar.  Así no se cambian las cosas.  La excusa de que yo paso que son todos son iguales, no vale.  Esta vez había una opción muy interesante, si se quería evitar que otro presunto chupóptero ocupara un escaño.  Se podía votar a Escaños en Blanco, un voto que dejaba una silla vacía en el parlamento por cada representante conseguido.  Esa si es una forma efectiva de demostrar el descontento con la clase política y no rajar sobre ellos en el bar y alargar la siesta en lugar de ir a votar.  Luego no os quejéis, mamones.  Y mamonas.


(1) refrán catalán que traducido literalmente quiere decir quien día pasa, año empuja.  Se utiliza para definir a la gente que no hace nada en una situación complicada y espera que se arregle por si sola, lo que no suele suceder a menudo, salvo en caso de milagro.  Y milagros, en economía no suele haber muchos.

2 comentarios:

Lechuguito dijo...

Buenísima entrada, ya me gustaria a mi ser tan comedido como tu.
Un saludo.

Bidan dijo...

Tengo que ir con cuidado. Si me muerdo la lengua, me enveneno... :)