No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

viernes, 21 de noviembre de 2008

No pudo ser...

Se disputó este pasado fin de semana la última jornada de la 1ª Liga de Poker de La Toja. Yo partía como segundo clasificado en la general y era la última oportunidad para asaltar el primer puesto. Para ello debía quedar 4º, al menos, y que el líder, Marcos Arias, no puntuara. Tarea bastante difícil, pero no imposible, al menos a priori.
La idea era presentarme a jugar habiendo dormido bien la noche del viernes y pasando por la piscina una horita antes de emprender rumbo, con la idea de colocar huesos y músculos en su sitio. La primera parte la cumplí con creces (10 horas). Pero al llegar al pabellón de Betanzos me di cuenta que me había equivocado de bolsa. En lugar de la naranja que contiene gorro, bañador y gafas, había cogido la negra de salir en bicicleta, maldito daltonismo. Con un cortavientos, un destornillador multiusos, una mancha para hinchar ruedas y un juego de parches era difícil practicar natación y pasar desapercibidio. Ya pensé en utilizar el cortavientos como gorro y el destornillador como tubo de respiración, pero no tenía ningún parche para pinchazos lo suficientemente grande para cubrir toda la generosidad con que la naturaleza dotó a mi aparato reproductor.
Así que recogí a Ricardo Vilariño y nos presentamos en el restaurante Brasil del Grove a las 14:30. Allí habíamos quedado para comer con Pacocho y los representantes de los Pelayos. Oscar prefirió recuperar sueño perdido y se saltó la comida (peor para él). Además de Vanessa, con Pacocho venía Jorge Vales, un nuevo fichaje para la comunidad, que seguro que aportará mucha salsa a los foros. Jorge, que pequeño es el mundo, coincide que es el dueño del hotelito donde me quedo a dormir cuando voy a Vigo.
Dejamos de lado el marisco (quitando unas navajitas y unos mejillones, lo mejor de la comida con cáscara de la Ría, según mi humilde y proletaria opinión) y nos concentramos en el menú del campeón. Ya tres vencedores anteriores habían entrado en el casino con un Chuletón de buey en el estómago y algo de rioja para bajarlo. Como veremos, esta vez volvió a funcionar, con lo que eleva el porcentaje de eficiencia del menú al 50% (4 torneos de 8). Desconocemos que comieron los otro cuatro ganadores.
La comida estuvo plagada de anécdotas, lo que era lógico dados los comensales. La sobremesa podía haber durado horas si no fuera por que el deber llamaba y se terminó el licor café.



Después de dejar los trastos en el hotel, nos dirigimos al hotel Louxo, donde se iba a efectuar el encuentro de la comunidad. Allí hizo cada uno una presentación, para conocernos mejor, mientras Oscar daba los consejos oportunos sobre la modalidad que ha escogido cada uno.
Presentes: “Rugdante”, “Repus”, “P8”, “JimmyOlsen”, “Peterline”, “Hamba”, “Bruxo07”, “Bidan” y Oscar. Se agregó alguna gente invitada por los participantes, para conocer algo mas de nuestra comunidad. Los más sorprendidos, obviamente, los nuevos. Daniel y Pablo del Penique (dos mesas finales), entre ellos. Si me olvido a alquien, que me perdone. Creo que hicimos la familia algo mas grande.




A las ocho de la tarde dio comienzo el torneo. Veo que Oscar está justo a la izquierda de Marcos Arias. Le hago una señal para que me lo tenga amarradito y me voy a mi mesa. Pintaba bien.
Palmo la primera mano. AQ, subo, flop de bajas, continue, dos calls, un ladrillo, check y fold ante un bet. Bueno, son sólo 350 chips.
Me llevo una mano tonta y otra algo mas buena con una resubida ante un intento de farol en river, por parte de un jugador al que le leí correctamente que iba a draw de color. Tonterías al neng, quita, quita…


Mas tarde tiro QQ ante el empuje de dos jugadores y una mesa peligrosa. Error. Eran buenas. Eso me sirve para detectar a los dos peces de mi mesa. Uno de ellos empujó fuerte en turn (con AT) con un T como carta alta sobre la mesa, el otro pagó y yo me comí las damas…
Participé en varias manos mas pero en plan montaña rusa. Al cabo de una hora estaba igual que al inicio, aunque al menos estaba entretenido con las cartas.
En la organización hubo algo de mal rollo. Se ve que 11 jugadores que habían hecho la reserva (y no pagaron) no han venido. 15 personas que pidieron jugar se han quedado fuera y ahora hay 11 sillas vacías. Esto hará que se sea mas estricto con las inscripciones en la próxima liga, seguro.
En la primera pausa quedan 86 jugadores. Sigo arriba-abajo, como un serrucho, para quedarme en la media.
Cae Gonzalo “Rugdante” KK vs Q3 y color. Sin comentarios. La última mano antes de la cena cae Oscar.
Se ha perdido el miedo a quedar eliminado antes de esa pausa psicológica. Las mesas de cash esperan a unos eliminados que ven en ellas la oportunidad de recuperar lo perdido en el torneo..
Cuando tengo la mesa controlada, me cambian y caigo en otra donde hay un tipo que va a todas y además le sale todo. Gana 8 de cada 10 manos. Tiene al resto de la mesa completamente aburrido.
En estas cae eliminado Marcos Arias. Dependo de mi mismo para ganar.
Pero pasa una hora y al tipo no le cambia la racha. De ese modo veo menguar mi pila hasta que cometo el (gran error) de no ir all-in con Q9 de picas cuando tiene la Bb mister flor en el culo. Las tiro por que no me seducen, a pesar de llegarme la mano foldeada. Se que me pagará y prefiero esperar una mano ¿mejor?. En el flop una Q y un 9. Si hubiese tenido lo que hay que tener, me hubiese doblado y, quizá, otro gallo estaría cantando. Al final me la termino jugando con A5 de tréboles, me paga el amo del calabozo con K9 y pincha el 9 que me manda a la calle.
Aprovecho para departir con Oscar, Vanesa y Juan Carlos mientras van cayendo jugadores y no se genera una silla libre en las mesas de cash. La gente se agarra a ellas como si fuera la última partida del mundo



En el torneo, a Pacocho le tundan un badbeat terrible (de nuevo) y sale fuera sobre el 30.
Cuando quedan 20 jugadores, se pospone el torneo hasta el día siguiente. Hay tres jugadores que pueden arrebatarle a Marcos Arias el liderato. Jesús Echarri, Adrián Lendoiro y Sete.
Vamos a dar la vuelta de rigor por el Grove y cuando nos echan de todos los bares nos recogemos en los respectivos hoteles. Espera el día 2.
Ni Jesús ni Adrián llegaron a la mesa final. El ganador de la Liga no sería un Penique…
Ricardo Vilariño salva dos olines en plena burbuja para conseguir entrar bastante arregladito de fichas en la misma. A partir de ahí, yo creo que la tuvo controladísima en todo momento.

La mesa final:



Los dos finalistas:



Fueron cayendo los jugadores y quedaron los tres con mas arrojo (y tablas) de los 10. Carlos Cucala (Penique, también), Javier Veiga y Vilariño. Javier Veiga consiguió un badbeat de 3 outs teóricos (A9 vs K9, con el monarca en turn) con Carlos, que le posibilitó disputar el HU. Hubo intento de pacto en una pausa, pero ambos querían el 1º puesto. Vilariño, además, lo necesitaba para entrar entre los 5 primeros de la general. Nada. Hubo que jugar.



La paciencia tiene premio y Ricardo (Penique y Pelayo) tiene un lote de ella. Supo enganchar a Javier en un farol y llevarse un torneo que, realmente, se merecía. Además de terminar 3º en la general, hizo la increíble marca de 4 mesas finales en 7 torneos disputados. Im-pre-sio-nan-te, señor. Para quitarse el sombrero. Celebración al canto, me sabe mal, pero no puedo postear los detalles de como fue la vuelta a casa. Yo, por ejemplo, tardé 5 horas en recorrer los 200 kilómetros…




Ahora queda la final de diciembre, con la incógnita de cómo responderá el público al buy-in de 440 euros. Yo iré con una parte de los 817 € que me corresponden por haber quedado segundo en la general. A ver que pasa.
Echando la vista atrás, sólo se me ocurren agradecimientos. A Juan Carlos Barros, por la excelente organización tanto del torneo como de sus seguimientos, con la inestimable ayuda de Arturo Patiño. A Deni, por su impecable dirección del torneo. De todos ellos. A Manolo, el director del casino, por su trato de amigo que hace que te sientas en La Toja como en tu casa. Y a l@s croupiers por darnos cartas buenas y malas, pero sobre todo con simpatía y profesionalidad. Esto sobre todo en las últimas etapas. Al principio se les notó la falta de práctica, pero aprendieron rapidísimamente. Y a Oscar y Vanesa por habernos hecho la visita en la última etapa, a pesar de lo apretado de su agenda. Creo que, por nuestra parte, no les defraudamos. Es un orgullo pertenecer a esta comunidad.

En diciembre espero hacer una crónica desde los premios…