No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Tejiendo sombras. The Cemetry gates



Sobre 1994 compramos entre tres una grabadora de cd´s.  80.000 pesetas de aquella.  En la tienda nos regalaron un loro y una barrica de ron, supongo que ya sabían para que la queríamos.  La amortizamos en menos de 4 meses (Lo siento Teddy, lo descrito ya ha prescrito).
No recuerdo bien cuando compré el primer disco duro.  Con él fue cuando empecé a guardar canciones de forma casi compulsiva.  Para todo lo que me quedaba había una carpetita con sus sub-carpetitas y así hasta lo enfermizo. Rock, electrónica, disco, 80's, Goth guitars.... todo pensando en tenerlas bien agrupaditas para cuando fuera menester una sesión del estilo requerido, dependiendo del público.

Había dos carpetas que acumulaban canciones sin visos de tener futuro en vivo.  Composiciones claramente non-dance, que, aunque eran buenas, no iban a ser pinchadas en público.  Una, la de ambiental, de grupos digamos, más normalitos. La otra, la de atmospheres, de artistas y bandas pertenecientes a la dark-wave.  Había un poco de todo.  Desde temas siniestros, fúnebres hasta despertares optimistas, pasando por melancolías tradicionales, paisajes oníricos, músicas etéreas, adaptaciones tribales...  Una macedonia compleja que hoy está compuesta por casi dos mil cortes provenientes de grupos de todo el espectro de la producción musical.  

Hace años edité una sesión que titulé Sunset Shadows Sessions (sesiones de las sombras del atardecer, la poesía no es mi fuerte), con cortes de esa carpeta.  Le puse el subtítulo de The velvet voices session por que todas las canciones estaban interpretadas por voces masculinas muy profundas.  Esa sesión tuvo su réplica en una segunda entrega que edité el año pasado, donde todas las vocalistas eran mujeres, the purple silk voices session.

A lo largo del último año pasé un par de épocas con el ánimo más negro que el betún que uso para dar lustre a mis botas de motorista.  Utilizo la música para acompañar estados de ánimo o para modificarlos, pero en esa época no era capaz de cambiarlo, así que estuve un tiempo inmerso en pasajes musicales bastante oscuros.
Si existen canciones tristes, para ratos melancólicos, hay composiciones que se situan a la izquierda (sinistra) de ésta. Cuando las baladas tristes te joden por que tienes la sensación de que la gente se queja de vicio y los temas de desamor parecen de chirigota de carnaval, porque el agujero que tienes es tan grande que no puedes ni sentir dolor alguno. Y ahí me acomodé.  Y empecé a darle forma y orden a esa carpeta de atmospheres.

La música es una droga muy potente y sabía que no debía abusar de esas negruras, so pena de no salir del pozo, así que en cuanto pude recogí la decena de folios de notas y notas y más notas sobre mezclas, enlaces y matrimonios entre ellas y pasé a otro tono de banda sonora.  A veces es necesario recogerse (o revolcarse) en el fango, pero no mucho tiempo.  El barro no es un hábitat demasiado recomendable, a no ser que seas un renacuajo.

Pasado el tiempo, con otro espíritu más acorde con la idea de que hay que seguir adelante de la manera más positiva posible, me puse a revisar las notas tomadas sobre esos pasajes sombríos.  Y había ideas muy interesantes, así que decidí darle forma.  ¿Por qué tejer un vestido con retales oscuros?  Por que hay que saber apreciar la belleza en cualquier parte.  La noche puede ser bonita, como la oscuridad.  Hay cementerios hermosísimos.  ¿No es bello el Requiem de Mozart?  Pues también lo puede ser el Killing me de Velvet Acid Christ o el cover del Cold de The Cure de Whispers in the Shadows.

La trilogía The Cemetry gates es la plasmación musical del final de un estado de ánimo, pero es  el principio de una colección de sesiones de música para momentos reposados.  Quedan aún 500 canciones escogidas, todas de un corte más luminoso, claro.  No sé si saldrán 15, 20 o más sesiones, pero irán surgiendo.  Al final, la compilación será un viaje musical desde las puertas del infierno (o del cementerio) al que no quise entrar (aún), hasta una banda sonora para acompañar momentos de felicidad, pasando por melodías de compañía.

Las acabo de escuchar las tres de corrido y me gustan.  Me gustan mucho y me relajan un montón.  No se las recomiendo a alguien que esté pasando un mal momento, por supuesto.  Pero si eres de l@s que pueden pasear por un cementerio y admirar la paz y la belleza de algunos rincones, quizá te gusten.  Se que es una compilación que no ganará un premio de popularidad, pero eso es algo que siempre me la ha traído bastante floja.  Y si algún día decido pegarme un tiro, ya tengo la banda sonora perfecta para las horas previas.

Dejo los enlaces a los posts donde están publicadas.  Los links para descargarlas están después del tracklist de cada una.


Juzgadlas con los principios que he expuesto en las líneas anteriores, por favor.