No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

viernes, 3 de junio de 2011

Carta a Dúbida

Muy Estimada:

Me preguntas, en tu último escrito, por qué hay tanta gente que vive con miedo.
Bueno, no sé...

La incertidumbre por lo que va a deparar el futuro foma parte de la esencia de la especie humana.  Esta incertidumbre, convenientemente aderezada, se puede transformar en miedo.  De hecho, la historia, desde tiempos remotos está llena de grandes manipulaciones de la incertidumbre para obtener el control de las masas.  Antaño se utilizaron, esencialmente, dos factores: la religión y el vecino malvado.  Bueno, muchas veces el vecino no sólo era vendido como un malvado, si no que ejercía de tal con elevada frecuencia y/o intensidad, con lo que no necesitaba ser exagerada su amenaza.
Hoy en día, con la facilidad que tiene el ser humano para desplazarse por el globo, vecino malvado es cualquier tarado que pueda pagar un billete de avión. Se hace sencillísimo sembrar el miedo hacia el extraño.
La religión se sigue utilizando para mangonear a la gente.  No sólo a personas analfabetas o poco leídas, si no también en gente con una formación interesante.  En Estados Unidos, por ejemplo, hay 65 millones de personas que creen firmemente en la teoría creacionista del origen del mundo.  Vamos, que la tierra y el ser humano tienen una existencia de 10.000 años.  Al carajo la paleontología, la bioquímica y una decena más de ciencias contrastadas.
Hay que reconocer que en algo han mejorado, los vendedores de religiones.  Antes, la amenaza era el infierno, el miedo al fuego eterno.  Hoy se hace más hincapié en el premio paradisíaco.  ¿Una semana en Punta Cana? Noooo, mejor.  70 vírgenes para ti solito y todos los manjares que puedas soñar.  Esperemos que no se apunte demasiada gente, que esto es la antítesis del desarrollo sostenible.  Un nuevo timo piramidal... no aprendemos.
El ser humano siempre buscando en la fe un remedio al miedo a la muerte, cuando la fe no hay que ir demasiado lejos para encontrar donde depositarla. Sucede que la mayoría de la gente tiene muy poquita en si mismo, así que necesia colocar su confianza en un ente ajeno a su propio yo.  Con más fe en uno mismo, el ser humano sería menos timable.

El hombre de hoy está sometido a muchísimos factores generadores de incertidumbre.  Políticos, sociales, climáticos... En Política, cuando no es Túnez o Egipto, es Libia.  Después vendrá Marruecos (esperemos), Arabia Saudí, otro Iraq o lo que haga falta.  Si no surge, ya lo inventarán.  Cuanto más cerca, mejor.  Más miedo a que le que le sucede al vecino pueda afectarnos. Los gobiernos no son más que el brazo ejecutor del poder económico.  Y a éste le interesa que la gran masa esté preocupada en otras cosas diferentes a sus chanchullos.

Estamos viviendo una crisis económica que no hemos generado nosotros.  Aún no entiendo por que se rescata a unas entidades financieras ineficientes y no rescatan a mucha gente que era eficiente en su desempeño, pero que trabajaba en una empresa que se fué al garete.  Luego tenemos los casos de los cercanos Grecia, Irlanda, Portugal.  Países enteros acojonados por el cambio en la calificación de la calidad de una deuda, por parte de unas agencias que ni olieron lo de Lehman Brothers, ni lo de Madoff y que aconsejaban invertir en Irlanda 30 días antes de que estallara el escándalo.  Agencias que está demostrado que manipularon datos de mercado y estafaron a sus clientes y que siguen operando impunemente.  Los actores del timo, en puestos claves del Gobierno USA, en una nueva muestra de lo que hablábamos.  El Gobierno no es el del pueblo.  Es el representante de los intereses de las grandes corporaciones económicas.

No habrá cojones a arreglarlo como hicieron en Islandia, mandando a tomar por culo a los bancos y sacando a los políticos a patadas de sus poltronas y procesando a los banqueros responsables. Hay mucho revolucionario de boquilla, en este país.

En la calle cada día se palpa más ese sentimiento que los de fuera vienen a quitarnos nuestro trabajo. Como si estuviera claro quien es de dónde o como si el haber nacido en algún sitio en concreto sea motivo para discriminar a alguien, cosa que se hace en demasiados sitios en el mundo.  Este sentimiento se dispara cuando los delincuentes no son nacionales.

Con el clima, más tremendismo.  No estoy demasiado convencido del rollo del calentamiento global.  Si que admito muchas de las teorías del oscurecimiento global, como influenciadoras en algo que si es evidente, el cambio climático.  Pero... ¿realmente influimos tanto en el ciclo de temperaturas del planeta?  No hace demasiado (geológicamente hablando) había hielo hasta Tamanraset, donde ahora sólo hay arena.  Y no existía la especie humana. Antes de eso había unos bichos así de grandes que partirían un humano por la mitad, de un bocado.  Luego vinieron otras especies, otro clima, otras especies sucedieron a las anteriores por que no se adaptaron y así seguiremos hasta el fin de los tiempos. 
Lo que realmente nos preocupa no es preservar el planeta.  Gaia va a estar ahí millones de años (a no ser que impacte contra un cuerpo celeste considerable).  Lo que nos preocupa es si el ser humano, como especie, va a adaptarse a los cambios del planeta.  Tranquila, nos adaptaremos, nos adaptaremos...

Desastres naturales, terrorismo, radiación nuclear... miedo, más miedo.

Pero... en el fondo... ¿de que tenemos miedo?

Esencialmente de tres cosas.  De perder lo que tenemos, de sufrir y de morir.
El miedo a morir es el más estúpido de los miedos.  Estamos de acuerdo en que en el hecho de morir hay algo de incertidumbre por lo que sucederá luego.  Pero es algo que va a suceder seguro, antes o después.  Así que se hace bastante interesante estar preparado para ello.  La mejor manera de vivir respecto de la muerte es hacerlo cómo si ésta ya hubiese sucedido.  Vivir como si ya hubiésemos muerto.  Así, cada día es, realmente, un regalo.  Y no vas a tener miedo de algo que ya ha sucedido.  Yo decidí que había muerto el 1 de marzo.  Desde entonces, vivo de regalo.  Y han cambiado muchas cosas.  Sobre todo la forma en que me tomo este tiempo extra.

Sobre el sufrimiento podríamos escribir enciclopedias.  En esencia, en esta vida recibes lo que das.  El rollo ese del karma.  Pero el karma, desgraciadamente, se reparte en una campana de Gauss.  Lamentablemente, conozco algún caso dieciséis desviaciones estandar a la izquierda de la media.  Y algún hijoputa que nada en la abundancia, también.  La vida suele ser justa con la mayoría, pero no con todo el mundo.

Perder lo que tenemos es otra de las cosas que nos preocupa.  Nos preocupa perder nuestras cosas, nuestro estatus social y nuestros seres queridos.

Las personas no nos pertenecen.  Llorar una pérdida de un ser cercano es egoísta.  Lloramos por que nos deja un poco más solos y la soledad es el otro monstruo del ser humano.  No pensamos que esa persona que se va, vaya dónde vaya, estará mejor que aqui.  Aunque se haya ido a la nada.  Los funerales son ceremonias tristes.  El mío quiero que sea una fiesta por todo lo alto.

El status social siempre me la trajo al pairo y cada vez lo hace con más gente, por suerte para todos nosotros.  Si te tienen que valorar por lo que eres o por lo que tienes, ya puedes ir cerrando tu paradita existencial.  El verdadero valor de las personas está en sus acciones.

Al igual, perder el trabajo no debería ser un drama, a no ser que te hayas metido en una espiral de consumismo que te tenga atrapado.  Perder el trabajo durante un tiempo viene bien.  Así te das cuenta de lo que es realmente imprescindible y dispones de tiempo para apreciar muchas cosas que no veías antes por falta de ritmo para poder pararte a verlas.  Entre ellas, el tiempo, que se evapora de las manos como si fuera una nube.

Los avances tecnológicos hacen una vida más fácil.  En ese sentido, estoy completamente a favor de cualquier cosa que te haga la existencia más sencilla.  A un precio razonable, por supuesto.  El tiempo es un item muy valioso y cualquier mecanismo que ahorre tiempo en tareas rutinarias es bienvenida.  Las posesiones deberían ser para facilitar experiencias, emociones, sensaciones.  Para hacer la vida más interesante.
No te compres nada que no te pudieras comprar dos.  Si se compra con dinero, guarda para otro por si lo pierdes, se rompe o te lo roban.  O asegúralo. Así no vivirás con miedo a perderlo.
Evita acumular posesiones que ya no te sirven.  Cuantas más tengas, más miedo tendrás a perderlas.  Haz el sano ejercicio cada seis meses de hacer limpieza a fondo de tu casa y deshazte de todo aquello que ya no te sea de provecho.  A otra gente si le será útil.
Pero tampoco renuncies a nada que te haga sentir mejor.  A una nueva sensación.  A una mejor experiencia.  De esta vida sólo te llevarás eso: lo aprendido y lo hecho.

La vida son cuatro días y ya han pasado dos. O tres.  El único objetivo en ella debe ser vivirla con el mayor grado de felicidad posible.  Y el miedo es un lastre para la felicidad.  Es cierto que evita que el valiente se torne inconsciente, pero hay que sentir miedo como aviso ante un verdadero peligro, no por futilidades.

Con miedo no se cambian las cosas, ni se descubren nuevos caminos,

Hasta la próxima, querida.  Te dejo con esta canción, que vuelve a mi, recurrentemente.  Ahora ya sé el porqué.



















 P.D.  Recuerdo una frase magnífica, aunque no puedo ubicar las circunstancias de cuando fué pronunciada:

Si el monstruo te da miedo... ¿por que lo alimentas?

2 comentarios:

carlos dijo...

Magnífica entrada, Albert, de las que dan que pensar...cuanta razón tienes...

Bidan dijo...

Otia! Se la ha leido entera alguien.... :)