No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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martes, 9 de junio de 2009

A sus pies...



El domingo se consagró uno de los grandes mitos del deporte moderno. Roger Federer ganaba (finalmente) Roland Garros, el torneo de Grand Slam que le faltaba. Iguala el record de 14 victorias en grandes que tenía Pete Sampras.
Junto a Rafa Nadal está escribiendo una de las páginas de enfrentamientos deportivos que ya está en la historia. Ahora falta ver hasta cuando la siguen engordando. Esperemos que durante mucho tiempo, para pena de los Soderling, Djokovic, Murray, Gonzalez y del Orto que pululan como segundones por el circuito.
Al principio de esos enfrentamientos mis simpatías cayeron siempre del lado de Rafa, por proximidad geográfica y por que nunca tuvimos en este pedazo de tierra nuestra, un tío tan grande en esto del tenis. Pero conforme ha ido avanzando la competencia y conociendo algo mas de cada uno, me tira más Federer. Ambos son humildes, trabajadores, modestos y unos grandes campeones. Pero el suizo es un tipo que sabe aflojar sus emociones llorando, sin importarle si está recogido en su habitación o le ven 300 millones de personas. Me gusta por que es una buena forma de hacerlo. Relaja y no supone violencia con objetos o personas del entorno. Eso sólo quiere decir que Rafa me parece mas frío en ese sentido.
Otro dato: Nadal, a pesar de que su tío jugó de central en el Dream Team One, es simpatizante del Real Madrid. Roger Federer es del Barça. Eso es determinante en el desequilibrio de la balanza...


5 comentarios:

Juguete dijo...

Barcelona equipazo aquí y en la quebrada del ají xD

agustin dijo...

Otro que si no llora no mama.
Buen tio ese Federer.

Bidan dijo...

Otia... igual es eso....
Para ganar un torneo... ¿habrá que ver antes "Lo que el viento se llevó"?

agustin dijo...

Depende de como te pillé el cuerpo, yo lloré más en los Puentes de Madison.

Bidan dijo...

Llorar con pelis, ahora mismo no me viene ninguna a la cabeza. Ah! si. Con "Shine", una jartá...
Si quisiera llorar, me pondría el Steaua - Barça, a partir del minuto 60 de la segunda parte.
O el Milan - Barça de Atenas, Dios, aún tengo pesadillas con Desailly...