No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

miércoles, 16 de enero de 2013

Se me han hecho imprescindibles (2)

Los grupos que llevan dos baterías siempre me intrigaron.  ¿Es necesario, realmente?  ¿No valía el apoyo de una caja de ritmos? Supongo que, durante la formación de la banda, ambos percusionistas se postularon con el deseo de yo quiero ser el bataca y, para evitar discusiones, alguien terció salomónicamente: Vale, vale, los dos tocaréis la batería, no os peleéis...  

Amén de esta divagación, el gran activo de Poliça es la sensualidad de chocolate blanco con la que te cubre progresivamente la voz de Channy Leaneagh.  Su disco, Give you to the ghost, es un billete de 45 minutos a una nube temporal en la que olvidarse de todo durante ese rato.  Y contemplar el trance de la vocalista interpretando sus canciones, hipnótico.  No vinculo el video oficial porque lleva anuncio, pero vale la pena comérselo.  Hay una interpretación en vivo en este enlace.



I could go es una perla pop que, por mor del fondo de xylófono y las ráfagas silbantes que recibe de acompañamiento, destaca por encima del resto de canciones en otro de los discos de 2012 que hay que tener, el Time Capsules II de Oberhofer.

Pero esas cápsulas de tiempo esconden otra joya destacable (esconden varias más), Heart. Cuando la melodía saltarina nos está contagiando y empezamos a sonreír despreocupadamente, Matt nos recuerda que no estábamos aquí para un rollito happy, ni mucho menos.  Sin mover un sólo músculo de la cara, toda una declaración de solidez emocional.

All that i asked for was a little bit of heart
I give you my love and you told me:
"We're apart"



Probablemente una de las canciones más repetidas en el canal Vh1 (si lo pinchas habitualmente, seguro que ya la tienes aburrida) Little talks es un himno campestre que, nuevamente, apuesta por la contradicción de utilizar melodías trotonas y festivas para contar un desamor.  Es una opción pragmática y una muestra de inteligencia emocional soberbia: Las lágrimas ya me empapan el alma, no hace falta que también mojen mi rostro. Ellos son Of monsters and men.


Por el placer es el explícito título con el que Ornamento y delito traen las ¿bajas? pasiones y el deseo al universo de las canciones.  Todo en el corte; la susurrante voz, las guitarras, los fondos de teclados y el penetrante ritmo de la batería, hacen que sea un sólido candidato a tema principal en una posible revisión de Las edades de Lulú.


No estaba muerto, por difícil que sea de creer.  Los excesos del ex-Sex Pistols John Lydon no pudieron con él.  Ni los que esparció con Sid Vicious con la mítica banda, ni los que desparramara con Public Image Ltd.  Este año pasado, PIL anunció nuevo lanzamiento, oh sorpresa, después de 20 años de su último trabajo de estudio.  Muy, muy digno.

Además del Deeper Water (en este live se puede ver que no sólo John no estaba muerto, si no que conserva una envidiable forma) uno se puede dejar llevar a lisérgicos estados con el narcótico compuesto que es el reivindicativo One Drop, demostrando que Lydon, a pesar de las (suponemos necesarias) gafitas de montura metálica, sigue siendo el irremediable inconformista que parió su madre.

domingo, 13 de enero de 2013

Se me han hecho imprescindibles...

183 motivos para escribir sobre algo.  183 son las canciones que quedaron en la carpeta de lo imprescindible del año para jugar con ellas en futuras sesiones DJ.  La mayoría son de este año, aunque hay 11 de 2011 y 3 anteriores, pero que, por un motivo u otro, cayeron en esa carpeta este año porque son excepcionales y quiero usarlas, a pesar de que no sean actualidad, ese concepto tan marginante para las canciones.

Hay varios estilos, como siempre, pero siempre bajo el paraguas de la etiqueta Pop, rock y electrónica alternativas, la música fuera de los circuitos más comerciales.  Espero que encontréis en cada paquetito alguna canción que os alegre el día, que ese es el objetivo de compartir música.

Empezaré con una del año 2007, que recuperé después de perderla en el transcurso de un backup y de la que me había olvidado, pero a la que tengo que encontrar pareja de baile...


En Crying's what you need (título muy sugerente) Future Conditional continúan experimentado con sonidos de un futuro habitado por robots con corazón humano, a través de esa fría interface comunicativa que es el synth pop, pero añadiéndole la suave calidez de la voz de la guapísima Melanie Pain (conocida por ser la vocalista de Nouvelle Vague), un fondo de campanillas felices y unos teclados que tratan de contradecir con su alegría la historia que nos cantan.



¿Se puede decir con más energía Aún te quiero? Creo que no, sobre todo cuando el mensaje llega desde la otra punta del planeta (Australia) conservando aún tanta fuerza.



No me gusta hacer rankings con las canciones porque estos siempre variarían dependiendo del estado de ánimo de cada momento.  Pero Sheila, de Memory Tapes estaría siempre entre las diez mejores del año. Lo que Dayve Hawk hace es arquitectura musical saliéndose de los cánones y normas tradicionales para componer una canción.  Sheila dura (afortunadamente) más de ocho minutos, durante los que somos transportados por diferentes estancias del hogar de la memoria, a veces de la mano del confortante tono de voz de Dayve, a veces mediante las múltiples capas de sonido con las que envuelve cada una de las habitaciones.  Una delicia de principio a fin.



Withou you es otra forma contradictoria de llevar la melancolía.  Mientras el ritmo (sencillo, si, convengámoslo) y la melodía invitan a danzar alegremente, los versos invocan la falta del querido en otra gran muestra de como llevar la tristeza con dignidad.  Quizá lo que más me sorprendió de Mezzamo fue su origen, la fría Rusia.  No lo hubiera adivinado tras recibir esa subida de temperatura anímica.



Míka, hay que aceptarlo, pertenece ya al mainstream, pero no por ello hay que marginarle.  Si bien su último trabajo está muy lejos (en cuanto a hits se refiere) del que le hizo mundialmente famoso en su día, con Underwater consigue que le redimamos.  Es un precioso poema de amor con el que opta muy seriamente al título honorífico de el marica que mejor canta.






jueves, 10 de enero de 2013

Sobre canciones, como terapia

Reflexionando sobre algunos aspectos de una conferencia de Gabriel Orozco en la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar (gracias, Implicada, mil besos) acerca de la necesidad del artista de generar un vacío antes de crear, me di cuenta que, muy probablemente, el bloqueo para escribir se deba a que estoy demasiado lleno.  Como una piscina al aire libre que no desagua por culpa de las hojas caídas que taponan las salidas.

Decidí hacer eso que nos cuensta tanto hacer a los hombres cuando no encontramos una dirección y nuestro sentido de la orientación ya lleva demasiado rato demostrando que no está en su mejor momento, preguntar.

Terapia 1: Leer sobre lo que te bloquea.  Probablemente contenga demasiadas hojas que hay que limpiar.  Efectivamente, que horror... ¡cuanta diferencia entre como discurre la historia en mi mente, en los diagramas, en los esquemas temporales y en como está plasmada con palabras! Había pasado tres veces por encima de lo narrado, pero de capítulo en capítulo, nunca con continuidad.  Sobra demasiado, me hinché dos días a borrar y cortar.  Esto va a ser como un parto con cesárea, esperemos que al bebé no le falte oxígeno en el proceso.

Terapia 2: Si sólo puedes escribir un párrafo, escribe sólo uno y cambia de tema. ¿Cómo consigo veinte temas para llenar dos folios?. A mi que me cuentas, yo no sé lo que te interesa...
Algo variado, algo variado.  Chiste fácil: políticos corruptos.  Demasiado aburrido...

Mierda, otra vez el astigmatismo existencial, estaba ahí mismo... canciones, una carpeta con lo mejor de este año, 216 cortes.  Contar un párrafo de las más relevantes, sencillo y entretenido. Mañana empiezo, hoy ya puse cuatro puntos y aparte.

martes, 8 de enero de 2013

Pesan los años

Estoy gastado.  Esa es la resignante conclusión de la neurocirujana sobre el incipiente dolor de espalda que, a buen seguro, amenaza con volverme a fastidiar, de nuevo, la existencia en pocos meses. Me prescribe una rizólisis lumbar que viene a ser como una anestesia prolongada de la zona, una solución para un par de años.  Con suerte, dice, las vértebras se irán soldando mientras tanto y desaparecerá el dolor, aunque perderé movilidad.  Hay recambios de disco, si, pero estamos hablando de alta cirugía.  No por lo complicado, si no por lo costoso.  Mientras pueda andar y sacarme los mocos sin ayuda, la Seguridad Social considerará que puedo vivir sin la operación, así que esa vía no es una opción para ellos.  A poco que ahorren dinero a corto plazo, me irán parcheando, son los protocolos. Puedo acudir a la medicina privada, pero sin excesivas garantías de que me aporten una solución permantente y preparando un buen billetamen, lo que está descartado por el momento.

Vale, toca asimilarlo.  Podemos hacernos chapa y pintura pero el chasis acumula los golpes y el desgaste, indefectiblemente.  Hago una lista rápida de lo que espero hacer aún en esta vida y no me queda nada pendiente para lo que necesite el cuerpo de un chaval de 20 años en plena forma, así que tampoco es para tanto. Si no se puede hacer en cuatro minutos, lo haremos en seis.  Si no se puede en un día, lo haremos en dos. Hay tiempo.

La doctora, cuanta sabiduría elemental, me brindó otra solución a uno de los problemas que empezaba a tener: no poder estar sentado más de tres horas sin recurrir al tramadol, los antiinflamatorios o a tumbarme una hora, suponiéndose que debería estar al teclado 30 horas semanales como poco y que tres o cuatro días ni aparezco por casa.  Además de diseñar una web estoy intentando escribir.  Escribe tumbado en el sofá. Adáptate a tus limitaciones, si puedes, me dijo.  Simple y práctico como una flecha.  Tengo que cambiar el portátil, habrá que ir de rebajas.

Creía haberme convertido en un astigmático existencial.  En los últimos meses tuve tantas veces la solución a un palmo de las narices y no era capaz de verla, que había empezado a preocuparme.  La respuesta a las dudas que nos asaltan siempre está dentro de nosotros.  Mi error consistía en mirar demasiado hondo cuando no era necesarío.  ¡Como nos gusta pensar que lo que nos preocupa tiene difícil solución, sólo para sentirnos más importantes!

Oh, Dios, casi cuatro párrafos... Que desparrame creativo...