No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

martes, 12 de noviembre de 2013

Spilling lines

La última entrada que hice en este blog data del 11 de Junio, hace cinco meses y fue la crónica de la séptima etapa del Camino del Norte que hice en mayo. Nunca había estado tanto tiempo sin escribir aquí...  Después de ese post, entré en la definitiva vorágine de un proyecto laboral incierto, apasionante y muy absorbente y tuve que aparcar algunas cosas queridas y necesarias, escribir entre ellas.


Además, contar las peripecias de un tipo en bicicleta, bajo la lluvia del Camino de Santiago que discurre por Euskadi y Cantabria, mientras en el resto del país la gente se tiraba por la ventana porque no puede pagar la hipoteca, me parecía una frivolidad, que quieres...  Pero escribir, necesito hacerlo más a menudo. Este sitio es mi particular psicoanalista.  Esto no es una promesa ni un propósito, sólo un deseo.

A pesar del cúmulo de circunstancias en contra que hemos sufrido, el proyecto de Lucerito Artesanía tiene visos de convertirse en viable a lo largo del año que viene lo que, viendo como está el panorama, es como si a uno le tocase la lotería.  Tiene el hándicap de que hay algunas contras a corregir, como es de esperar.  Se corregirán y cruzaremos los dedos para que no aparezcan demasiados inconvenientes a lo largo de 2014.  Demasiados, no; porque alguno siempre es necesario para mantenerse alerta.

Los últimos cinco meses han sido muy divertidos.  Pero un caos horario y geográfico.  No saber a ciencia cierta donde estarás mañana a la hora de dormir tiene su componente de emoción, pero a cualquier cabeza le termina desorientando un poco si no escogiste el nomadeo como forma (muy envidiable) de vida.

De vez en cuando es bueno parar.  Parar y ordenar.  Pensar. Otra vez estuve aplicando el ancestral principio del Feng-Shui de "Quien ordena su casa, ordena su vida".  Porque mientras decides cuales de tus pertenencias no merece la pena conservar, entrenas el mecanismo que te ayuda a ordenar tu lista de prioridades y a organizar tu tiempo con respecto a ellas.  Este ejercicio, cuanto mayor te haces más importante es, por la sencilla razón natural de que, cada vez, te queda menos tiempo de vida para llevar a cabo todo eso que quieres hacer, antes de palmarla.

Todo lo que no te sirve es un lastre del que hay que deshacerse cuanto antes.  Cosas y personas.  Especial cuidado tienes que tener con aquellas que llenan su muro, su moderna taquilla quinceañera, de frases rimbombates copypasteadas, pero mean un día cara al viento y al siguiente se disparan en el pie, sin haber madurado demasiado desde que vaciaron esa taquilla de instituto, ajenos a la realidad. Al menos a la tuya, que es la que, en definitiva, importa. Si las personas no le aportan nada a uno, es mejor apartarse de ellas, porque se termina contagiando uno de su desidia y al final te mojas, irremediablemente la pernera de orines, en el mejor de los casos.  Si, además, te lastran en lo que quieres hacer, el riesgo aumenta hasta que sea muy probable que termine uno en Urgencias, con una bala atravesándole el zapato, pie mediante.

No quiero hablar de personas.  Ya hace mucho tiempo que sé que para mi Camino, para lo que quiero hacer en esta vida, es muy complicado encontrar compañeros de viaje permanentes, que tendré que hacerlo solo.  Eso no es un problema, ni mucho menos, pero en medio se quedan personas magníficas que no pueden formar parte de esa aventura que tiene que ser la vida, simplemente porque sus intereses son muy distintos de los míos, lo que es absolutamente respetable.  Por suerte, tengo una familia estupenda y mis amigos de verdad siempre están ahi, para apoyarme en todo lo que hago.

En fin, que tengo que escribir, imponerme esa rutina liberadora. Tengo muchas historias que contar.  Después del Camino del Norte en bicicleta, en coche lo hice 9 veces más y otras 6, el Francés.  Me encanta pararme a escuchar historias a la hora de la cena, cuando el orujo o el pacharán hacen efecto en los peregrinos y creo que las de Ubaldo, Mari, Lili y otra media docena más son para contar.

"Spilling lines" vendría a traducirse como "líneas derramadas", perfecto colofón al post, así que terminaré con una buena canción para no perder las buenas costumbres.  El sonido está sacado del cd y montado sobre un vídeo de una actuación en directo.  A Poliça ya los presenté en otro post.  Ahora, con el segundo disco, "Shulamith", confirman que lo del primero no fue un churro.



La canción incluye uno de los reproches más elegantes que se han escrito en una canción pop: "I´ve come from the saints to be your woman", pero es mejor que os quedéis con el juego de las dos baterías completando la caja de ritmo y con la melodía.  No es tiempo para reproches, si no para mirar hacia adelente.

2 comentarios:

Eze dijo...

Puto kerido¡¡¡ ya me olia yo k andarias muy liado como para dejar de escribir...he pasado por aki bastantes veces y al no ver nada nuevo lo dicho la intuición...jajajaja pos nada a leerte de nuevo y ya sabes aunke llevemos ritmos de vida diferentes me tienes pa lo k sea, saludos putonnnn.

Bidan dijo...

Soy un yonki, ya sabes. Tengo que venir por aqui a por mi dosis de palabras enlazadas porque si no, termino metiéndome cosas peores. Trabajo, por ejemplo.