No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

lunes, 4 de febrero de 2013

Eva



Esta mañana, cuando desperté, me encontré los ojazos de Eva contemplándome.  Sonrió y acercó su cuerpo caliente al mío, en una maniobra envolvente por debajo del edredón.

Lástima que esta escena sea un episodio de Destellos de Oniria, porque lo que realmente sucedió fue que esta mañana me encontré los ojazos de Eva (Mendes, por si alguien aún se lo preguntaba) mirándome.  Sonrió y acercó su cuerpo caliente al mío, en una maniobra envolvente por debajo del edredón, cuando desperté.

Traté de recuperar el momento cubriendo mi cabeza con el plumas, pero el ruido de un taladro perforando una pared en el apartamento de al lado me lo impidió.  Desilusionado, decidí que cinco horas de sueño ya eran suficientes y puse en marcha el día.

Después de exprimir tres naranjas y fabricar medio litro de te rojo, consulté la normativa sobre ruidos comunitarios y, mierda, es legal utilizar una black & decker los lunes a las nueve de la mañana.  Descartada por incivilizada la opción de romperle las piernas al vecino trinchafantasías, pensé en demandarle para que pasara, al menos, tres meses a pan y agua.  Pero la ley le ampara, que asco de país en el que se pueden pisotear impunemente sueños e ilusiones.

4 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Que fastidio que hasta los sueños nos roben, ¡Palurdos!

Bidan dijo...

Y ya nos roba cualquiera... Nos estamos yendo al carajo. Es el inicio del fin de la civilización... :)

Pedro Núñez de Cela dijo...

Pajero

Bidan dijo...

Perico, reconociendo sin rubor su onanismo compulsivo, un tipo sin complejos...