No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

domingo, 21 de octubre de 2012

Redecorando (2)

Quedaban unas cuantas fotos que vale la pena enseñar. Ahi van, más ventanas abiertas a un mundo de recuerdos.


Parejita reafirmando sentimientos a la puerta de la Catedral del Mar, en Barcelona.

La praia das Catedrais, en Ribadeo, es un sitio que hay que visitar con la marea alta y con la marea baja.  Los cambios son espectaculares.


Esta es la autopista AP-9, a su paso sobre el rio Mandeo. En la foto parece un monstruo surgiendo de la niebla.


La próxima cámara la compraré con GPS, para que me etiquete la localización los paisajes.  Algunos soy incapaz de recordar donde los capturé...


Desde un chiringuito en la playa de Pampatar, en Venezuela y con el zoom a media potencia puedes conseguir la sensación de estar en medio del mar.


Uno de los ventanales que puedes ver si haces la visita por el tejado de la Catedral de Santiago.


Tiempo de cosecha en Monfero, Galicia.


Las piscinas también proporcionan mantras visuales para la introspección.


La entrada de la ría de Ferrol también proporciona puestas de sol fascinantes. El mirador lo descubrí perdiéndome por el monte en bicicleta.


La entrada al Camino de Santiago, cuando sales desde Ponferrada.  Ahi es donde dejas el asfalto para pisar tierra de verdad.  Es el sitio perfecto para aparcar demonios interiores y dejarse llevar por la sensación de libertada.


En el bar huellas, de Arzúa, todo el que quiera puede dejar la impronta de sus manos en el techo.  Una imagen cargada de mucho simbolismo.


Las dunas de la playa grande de Miño, lo sé, son un sitio excelente para reflexionar.


El zoom de la máquina de fotos es muy travieso, a veces... :)


En esta foto también sale gente.  Momento memorable, también.  Pacocho rajando de futbolistas en un bar de Cantabria y sale del comedor un equipo de fútbol en pleno. Después de observar los chándals me doy cuenta que es la Real Unión de Irún, al poco de eliminar al Real Madrid en la Copa del Rey.


Además de las vistas, servían unos margaritas de vicio en la barra de la piscina.  Se entiende que pasaramos muchas horas en este entorno, en el Hilton de Margarita.


Un sueño hecho realidad, ver in situ el Cañón del Colorado.