No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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jueves, 23 de junio de 2011

Somos química

Yastaquí el veranito.  Con sus terracitas y su solete.  Ese solete tan importante para la síntesis de la vitamina D, que sirve para fijar el calcio en los huesos, prevenir resfriados (taparse el culete también ayuda), proteger el corazón, colaborar en el buen funcionamiento del hígado (no meterle una docena de cañas también colabora), refuerza el sistema nrevioso, el inmunitario... y aumenta la producción de testosterona en el hombre y de progesterona en la mujer, lo que hace que los seres humanos estén más predispuestos al intercambio de fluidos corporales.

El éxito en ese intercambio producirá un subidón de dopamina, la hormona del placer.  Varios chutes conjuntos de dopamina hacen que pueda aparecer la oxitocina, la causante del apego amoroso. La oxitocina la segrega, también, la mujer durante el parto, lo que explica ese especial apego que suelen tener la mayoría de madres por sus hijos.

Por eso es importante el sexo en una pareja.  Por que hace que ambos, mediante orgasmos conjuntos, segreguen oxitocina.  Los bajones vienen cuando uno de los dos tiene los niveles de serotonina por los suelos y las neuronas del placer ya no segregan dopamina.  Viene el síndrome de abstinencia.  Insistirle al amado que no corresponde conlleva el suicidio hormonal.   La mejor forma de combatir un mono es de todos sabida.  Mantenerse alejado de aquello que lo produce.

Que somos química lo sabe muy bien la industria farmacéutica.  Sólo hace falta consultar nuestro botiquín. El mío, bastante parco, contiene una veintena de componentes para combatir exógenamente diferentes déficits o excesos en determinados niveles de sustancias endógenas.  Con la edad, esa farmacia casera va aumentando.  Hasta los 30 apenas usé espidifen para las resacas y radio-salil para golpes y torceduras durante la práctica del deporte.  Ahora me fallan ocasionalmente algunos niveles reguladores y tengo que corregirlos con química exógena.

Hoy es la noche más corta del año.  Una noche especial en la que tengo una tradición desde hace 20 años que me salté en 2010 (¿y así me fué?) y es la de darme un baño en el mar, con los primeros rayos de sol.  Ya tomé mi ración de vitamina D matinal (3 naranjas exprimidas), pero también 2 couldinas para atajar un resfriado incipiente.  2 voltarén para la espalda y tengo preparados 2 tremadol para cuando el dolor supere el umbral de lo soportable esta noche, que lo hará, después de tres horas en pie.  Hoy pongo música en un garito de Miño que está sobre la ría.  Pequeño pero auténtico.  Empezamos con sardiñada a las nueve de la noche y el sol aqui amanece a las seis y media, así que se espera una sesión de... 9 horas.  Toca una buena siesta, por que si no, no hay química que lo aguante...

6 comentarios:

Noemí dijo...

Yo solía pensar que únicamente éramos química. Ahora, con el paso del tiempo y los acontecimientos, creo que somos un poquito más que eso. Poquito más, pero algo :)

Un besete veraniego.

Periquillo dijo...

Pajero.

todavia dijo...

Te sigue doiendo la espalda?

Eso ya preocupa. Deberias revisar tu silla. Yo descubri que mi silla era la causa de un dolor que me jodió meses.

Bidan dijo...

Noe: Yo solía pensar que eramos algo más que química. Viendo que las emociones y los recuerdos tienen un fundamento meramente químico, ya no sé que pensar...

Bidan dijo...

¿El término no es pajillero, Peri?

Bidan dijo...

Mactans: Las sillas no son. Tengo dos para sentarme en diferentes posturas y las voy alternando.
Me hice unas radiografías y mañana me las ve el médico. A ver que es.

He encontrado un método para mitigar el dolor que contaré en un post, si realmente es efectivo. Llevo empleándolo tres días y consigo que el dolor no sea insoportable. Si funciona de veras ya contaré como...