No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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martes, 29 de marzo de 2011

Rommel y Montgomery


Vaia óstias juapas hai en Libia...

El paisano del Bar Tolín (verídico, el nombre), al que la dueña gusta de pronunciar Toulin, con marcado acento anglicano, reminiscencias de antaño que tienen los celtas, supongo, no ha estado en Libia.  El paisano dijo, digo, no la dueña (ya empiezo el post liándome y ya veo que me liaré más que la pata de un celta, que también se ataban las sandalias alrededor de los gemelos, al igual que sus colegas romanos y otras muchas tribus olvidadas por la historia del calzado).
Pues eso, que el paisano no ha estado en Libia ni ha visto demasiadas escaramuzas bélicas en las teles ya que no hay muchos periodistas acreditados en este último chou multinacional.  Pero cuentan los periódicos y la gente que está por allí que si, que van y vienen como panes.  Contínúan las revueltas en el mundo árabe mediterráneo.

Tiré de hemeroteca (consiste en pedirle a la dueña del Toulin los periódicos atrasados que tenía, vamos) para enterarme algo de como va la historia.

Una vez me he hecho una composición de lugar me vienen a la cabeza algunos pensamientos difusos (como el 70% de mis pensamientos.  El otro 20% son lujuriosos y el 10% restante, nada, eso que respondemos cuando las mujeres nos preguntan; ¿en que estás pensando, Cariño?). Pues eso, coño, nada.  Vacío.  Cero...

España y Francia han ido de cabeza contra Gadaffi, en defensa de los derechos de los libios rebeldes.  Un si a la guerra que contrasta bastante con el no a la guerra de Irak de no hace demasiado.  Se ve que entonces los derechos de los iraquíes o de los kurdos no tenían demasiado valor.  Alguna línea de opinión señala que esta guerra viene avalada por el si de la ONU, como si eso fuera algo importante.  El si de la ONU también lo tienen los saharauis desde hace mucho tiempo y nadie se mete con el genocida Hassan de Marruecos.  El no de la ONU lo tuvo España cuando lo de Kosovo y allí también enviamos tropas sin que nadie dijera entonces este Kosovo es mío.  A Irak nos mandó un gobierno PPopular y a Kosovo uno socialista (el de Felipe González), hay empate en ese sentido, que nadie busque colocarme en algún frente partidista.
España y Francia tenían importantes lazos comerciales con Sadam Hussein (Repsol y Total, por poner nombres).  En Kosovo no existían esos vínculos. Con Libia, tampoco.  Si los tiene, por ejemplo, Berlusconi, que anda desaparecido en esta batallita, casualidades de la vida.
Con Marruecos, los dos países vecinos mencionados anteriormente tienen buen feeling comercial (pesca y fosfatos, ambos en territorio saharaui), lo que termina de explicar la pasividad con que se ve en esos dos estados (y otros tantos) los derechos (reconocidos por la ONU en más de 20 directrices) del Sahara Occidental, ocupado impunemente desde hace 35 años por Marruecos.
Cuando Zapatero retiró las tropas de Iraq, cuentan que recibió alguna colleja guapa por parte de un destacado miembro del Consejo de Administración de Repsol.  Las mismas que recibió Felipe González cuando llegó al poder y alguien le recordó su visita al Sahara, no vayamos a hacer el tonto.  En este audio-video (de justita calidad, aunque suficiente para entenderlo) se recoge el discurso que hizo en 1976 y con el que se limpió el ojete años después.  Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, tú...  Una arenga similar la hizo el Rey Juan Carlos en 1974 en El Aaiún (ahi no hay audio, una pena) y también se lo restregó impunemente por el orificio anal y su popularidad tampoco es que se haya visto demasiado afectada.

Me divierte lo de Libia por que está quitando muchas caretas.  No es política lo que mueve el mundo.  Es dinero y esta vez no se puede disfrazar (bueno, política y dinero es lo mismo, pero política siempre ha sido el eufemismo socialmente aceptado de dinero).
Hasta no hace nada, Gadaffi se paseaba de la mano de muchos dirigentes, Zapatero incluído.  Es el terrorista reconocido del atentado (entre otros) del avión de la Pan Am  y el del vuelo 772 de la UTA, este último menos publicitado por que los pasajeros eran mayormente africanos, ciudadanos de menos valor que los que esparramaron sus entrañas sobre Lockerbie desde ese boeing que respondía al bonito nombre de Clipper Maid of the seas (como tengo tiempo, me he ido a la wikipedia, a ver si esta me vale alguna vez en el 50*15).  Esos atentados parece que la ONU se los ha perdonado, al igual que muchos otros.  No hay nada como tener petróleo y gas.

Dicen que Obama está con lo de Libia lívido como una hostia.  No por pasta, esencialmente.  Mas que nada por que si hay elecciones democráticas en Libia va a ganar un partido fundamentalista islámico, muy probablemente.  Y esos son a Al Qaeda lo que los batasunos a ETA; primos.  O hermanos.  O los mismos, quien sabe.

Cuando Alemania mandó el Afrika Korps de Rommel a competir contra Mongomery a lo largo de la costa Libia, dado que los italianos no estaban siendo demasiado eficientes en su desempeño bélico, lo hicieron por la importancia estratégica de los puertos libios.  De eso se algo por que pasé algunas tardes de mi adolescencia enfrascado en el tablero de este juego de NAC.  Tobruk y El Alamein me son algo familiares, aunque sea desde la lejanía de un entretenido juego de mesa.
A Gaddafi ya lo tenían domesticado.  Imaginate ahora a un primo de Ossama Bin Laden en una poltrona presidencial en Trípoli (O Bengasi, vete tu a saber si cambiarán la capital).  Con Italia a tiro de piedra y Marsella como posible candidata a una boullabaise que riete tú de la del 11-S, lo de Guantánamo es una espinilla en el codo al lado de este grano purulento que le ha salido al amigo Obama seis centímetros detrás de los testículos.
Bien.  Veremos como van los acontecimientos. Este show promete.

Dejaré mi pregunta demagógica de rigor:
Cuando terminen con Gaddafi, ya puestos... ¿harán lo mismo con Hassan de Marruecos?.  También tiene una lista bonita de derechos humanos violados...

Y, de regalo para los tipsters, mi apuesta sobre el lugar de retiro del coronel Muamar: Isla Margarita.

P.D. Lo de competir contra Montgomery es una lograda sinonimia que merece premio.  Voy a llamar a Paula, a ver si ya se ha levantado...