No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

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viernes, 30 de octubre de 2009

Los Coronas

La semana pasada me llamó Beni, un buen amigo y me invitó a un concierto, sin dar más pistas. Beni lleva el Non Sei en La Silva, desde hace más de 20 años. El Non Sei tiene un reconocido gusto por el buen rock&roll.
Así que me presenté en Santiago, a ver que me esperaba. Fuimos a la Sala Nasa con Arturo, otro reconocido musicólogo de pro. Por el camino Beni ya me advirtió. "Xa verás o cantante, e unha pasada".
En el cartel de Los Coronas, el grupo que íbamos a ver, autotitulaban su estilo como "surf-rock". Después de dos temas me di cuenta que de cantante, nada, que sólo tocaban piezas instrumentales. Yo, esto del surf-rock no sé muy bien lo que es. Definirá lo que escuché como rock fronterizo (de la arenosa línea que separa México de Estados Unidos). Canciones de vaqueros, vamos, como ellos las llamaron. Y de detectives, como matizaron antes de algún tema. Una mezcla entre Sam Peckinpah y Curro Jimenez. El atuendo del grupo no deja lugar a dudas...





A pesar de que es un estilo que no trabajo nada, me lo pasé pipa. La música, cuando está bien hecha, es igual que no sea la tuya. Creo que ya tengo banda sonora para la capea de Periquillo...
Al grupo le acompañaba un trompetista ucraniano, Evgeni (supongo que se escribe así) al que decían ellos que habían engañado para que se quedara con el grupo, charlando un día en el aeropuerto de Vallecas. Se ve que el sueño de Evgeni es tocar jazz en Nueva Orleans. Me gustaría ver su pasaporte, a ver si no se lo han escondido... El toque de metal le confería a las canciones un aire de OK Corral total.
"Estan entrándome unhas ganas de montar a cabalo..." Arturo dixit, en medio de un tema...
Viendo el panorama de asistentas al concierto le dije que "postos a montar, mellor una euga, ¿non?". Euga es el femenino de cabalo, por supuesto.
Uno de los mejores momentos fué cuando nos presentaron su truco particular. Guitarra y bajista se pusieron uno detrás del otro y cada uno se puso a tocar el instrumento del compañero. Si, ya sé, se lo he puesto a huevo a las mentes malpensantes. La foto no es muy buena, pero no deja lugar a dudas.



Con Beni tenemos un subconjunto de gustos musicales en común, pero cada uno intenta estirar al otro hacia la parte del conjunto que el otro no trabaja. Ayer, entre él y Arturo, puristas rocanroleros, me metieron un poquito hacia un sector de música que no trabajo por falta de tiempo. Pero cuando un grupo es bueno, la música en directo es de lo mejor que puede haber en este mundo. Fué un relajante paréntesis en una semana nuevamente agotadora.
Además el horario de la Nasa, 21:30, permite asistir a sus conciertos sin tener que robarle horas al sueño. Habrá que ir mas a menudo...
Dejo una muestra de lo escuchado...