No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida. Pero si, como jugaremos la mano...

No podemos escoger las cartas que nos reparte la vida.  Pero si, como jugaremos la mano...

domingo, 30 de noviembre de 2008

San Vicente. Epílogo

Ya en casa. Ayer salimos de San Vicente a las 11, después de despedirnos de Álvaro. Un maestro como jugador y como persona. Es humilde, sencillo, tranquilo, abierto, amable, educado... Podría llenar una página de calificativos, sin duda, pero creo que no necesito pelotearle en público para que me deje volver otra vez. Muchas gracias señor, por habernos acogido en su casa. Ha sido una semana inolvidable. Quizás faltó un toque femenino, pero sólo quizás..
Ahora ya estamos organizando la venida del señor Gómez de Liaño a Galicia, en la que tenemos el listón muuuuuy alto.
El camino de vuelta es un infierno a trozos. Niebla, viento, lluvia, granizo y nieve. Parece una clase práctica de meteorología adversa. A ratos no se ve un pepe...



Eso si, pasamos por paisajes preciosos.





Aún así, llegamos a Miño en cuatro horas, lo justo para ducharnos, comer algo y partir rumbo a Estambul, pues había jornada de liga en el Penique. En mi mesa caen Héctor, Vilariño, Miki, Pablo Galache y Fito. Casi ná. seis tiburones para el único pescadito que teníamos en la mesa. Puse en práctica algunos de los movimientos aprendidos pero topé con jugadones, lo que me dejó fuera en la segunda hora. Pacocho quedó en la burbuja de los puntos.
En la foto lo vemos con el amo del calabozo de espaldas.



Nos despedimos, dando por concluida una semana magnífica. Mañana vuelta a la dura realidad cotidiana, que remedio....
Por cierto, la crónica de ayer la hice a las nueve de la mañana, recién levantado. Faltaban algunos detalles y la he editado.